Alimentos reconfortantes y dietas para adelgazar: amistades peligrosas

Existe un grupo de alimentos reconfortantes que se encuentran en la base del fracaso de la mayor parte de las dietas para adelgazar. Son usualmente los más calóricos, procesados y apetecibles. 

Suele suceder que muchas personas que inician una dieta para adelgazar, decidan darse un pequeño premio en la "mitad del camino" o inmediatamente después de terminarla. Sin embargo, este "premio" viene con trampa pues usualmente se seleccionan aquellos alimentos que son precisamente los que se deberían evitar, pues podrían despertar compulsión. 

El deseo de ingerirlos está dirigido hacia la gestión del estado de ánimo. Sin embargo, la primera pregunta que podría surgir es la siguiente: ¿Qué hace que estas comidas sean reconfortantes?

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El primer paso para responderla tiene que ver con la apariencia del alimento. Creo que la frase “comer con los ojos” lo resume a la perfección. Sin embargo, otras propiedades sensoriales como el olor, el sabor o la textura del alimento también resultan relevantes. De hecho, que lo que hace una comida sea percibida como reconfortante son las sensaciones que provoca sentir su olor y, sobre todo, cuando entra en contacto con el paladar.

Diversos estudios han podido identificar un grupo de alimentos que son percibidos como reconfortantes, donde las patatas de bolsa ocupan el primer lugar, seguidas de helados, galletas, pizza, pastas y hamburguesas, en ese orden. Resulta curioso que menos del 10% de las personas reporten las frutas y los vegetales como alimentos reconfortantes.

Muchos de estos alimentos son precisamente excluidos en la mayor parte de las dietas para adelgazar, sobre todo aquellas extremadamente restrictivas. No obstante, es precisamente la imposibilidad de consumirlos lo que hace que se incrementen las fantasías y se incremente el ansia por ingerirlos una vez que termine el proceso.

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Dietas para adelgazar o mesas bufé: cuidado con lo que deseas.

Varios estudios confirman que ingerir alimentos altamente calóricos produce una liberación de opiáceos endógenos, que ayudan a mejorar el estado de ánimo. Por ejemplo, al comer helados, galletas o chocolate, la serotonina y los opiáceos endógenos son liberados de forma simultánea.

Sin embargo, estos resultados nos pueden llevar a conclusiones engañosas, pues se ha demostrado que el efecto reconfortante de unas comidas sobre otras podría ser un mito. En 2014 se publicó en Health Psychology  una serie de  4 experimentos que ponían a prueba este supuesto, o sea, el motivo por el que eran elegidas. Los resultados revelaron que otros alimentos percibidos como “no reconfortantes” tienen el mismo efecto

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Como adelantaba al inicio, el problema es el ansia que estos alimentos detonan. Los queremos a ellos y nada más que a ellos. Las recomendaciones nutricionales sugeridas en el European Journal of Clinical Nutririon alertan sobre los efectos del aburrimiento o el estrés sobre el incremento de la ingestión de estas comidas reconfortantes.

También resaltan el rol que juega el ansia por estas comidas en todo el proceso y los riesgos que trae para el desarrollo o descompensación de diversas enfermedades como la obesidad, la diabetes o la hipertensión arterial. Es común que a mitad de una dieta médica o, como ocurre simplemente en muchas dietas para adelgazar, las personas se hagan trampas al solitario y digan, por ejemplo, "solo me tomaré una onza de chocolate"; sin embargo, la realidad demuestra que "una es demasiado y muchas no son suficientes".

Planifica lo que necesitas.

Aunque es algo que he repetido en otros posts, resaltaré que la planificación es una herramienta fundamental para mantener a raya las comidas reconfortantes. La planificación en alimentación es el equivalente a la abstinencia en el tratamiento de las adicciones. A diferencia del alcohol, el juego u otras drogas, una persona no puede abstenerse de comer, pero sí puede comer solamente aquello que ha planificado.

Planificar desde el día anterior lo que vas a comer al día siguiente, te evita quedar atrapado en la ingobernabilidad de los deseos. La persona que lo hace sabe lo que va a comer y a las horas a la que debe hacerlo. Apretar los puños e intentar restringirte y no comer es un remedio a corto plazo que puede terminar con un atracón del alimento que precisamente debes evitar. 

Para ayudarte a que puedas realizar una adecuada planificación de tus comidas con ajuste a tus necesidades nutricionales hemos desarrollado PlaniFive. No es un contador de calorías y mucho menos una de esas dietas para adelgazar. Es una herramienta con base en la psicoeducación que con la que aprendes de forma divertida a relacionarte de una manera adecuada con la comida. Obviamente uno de los "efectos secundarios" para personas con obesidad es que bajan de peso ¡Te invitamos a probarla!

¡Muchas gracias!

Boris C. Rodríguez Martín PhD

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