Autocontrol del peso, una meta del 2021: ¿Es solo fuerza de voluntad?

El año comienza con nuevas metas y algunas necesitarán de todo nuestro autocontrol o fuerza de voluntad. Entre ellas, seguramente estará perder los kilos de más que hemos adquirido durante estas fiestas. 

La fuerza de voluntad es la habilidad para resolver un conflicto que se establece entre metas contrapuestas a corto y largo plazo. Por ejemplo, comer lo que se desea en el momento y la meta de mantener un plan de alimentación saludable. Por tanto, no ceder ante la tentación de comer alimentos altamente apetecibles, procesados y calóricos resulta un gran reto

La fuerza de voluntad en el área de la alimentación no es recurso menor. Un reciente estudio señala que la combinación entre un pobre autocontrol y una elevada ansia por la comida podría explicar el exceso de peso. De hecho, se ha estimado que esta combinación ¡podría restar cinco años a nuestro promedio de vida!

Según una interesante revisión, alrededor del 40% de los adultos trata de perder peso cada año. Ello no resulta extraño si analizamos los datos de la OMS. ¡Casi la mitad tienen exceso de peso! El 39 % está en sobrepeso y el 13% padece obesidad.

Por tanto, las metas para perder peso son una realidad que nos acompaña. Suelen aparecer después de fines de semana, festivos, vacaciones o fiestas de fin de año. Aunque las motivaciones suelen ser diversas, me atrevo a decir que predomina la imagen sobre la salud. ¡Queremos vernos bien y estar guapos!

Ello está bien mientras no se cambie salud por imagen, como ocurre en muchos trastornos de alimentación. Debo decir que el ideal de belleza dominante no contribuye mucho a que esta motivación cambie. Pero da igual el motivo por el que se quiera perder peso, el tema es que será una meta para este 2021. 

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“El problema no es perder peso, el problema es no recuperarlo”.

Hay frases que dejan huella. Viene a mi mente una de Mark Twain sobre el tabaco: “Dejar de fumar es fácil, yo lo he dejado mil veces”. Si cambiamos el objetivo al control del peso, creo que sonaría muy parecida.

Por tanto, parece existir mayor dificultad para abandonar los hábitos alimentarios que permiten recuperar el peso que para perderlo propiamente. ¿Qué dice la evidencia científica? 

El análisis de 49 intervenciones para el control del peso demuestra una efectividad de corto recorrido. Resulta frecuente que, tras apenas dos años después de iniciar una “dieta”, la mayoría de las personas han recuperado o excedido el peso que tenían. ¡Y conste que hablo de intervenciones saludables, basadas en la evidencia! 

En primer lugar, debo definir qué se considera una reducción exitosa del peso. Se proponen criterios de cantidad y tiempo. Como criterio de cantidad, se estima que una reducción del 10% del peso inicial es suficiente. Por su parte, el criterio del tiempo requiere que esta reducción se mantenga durante un año como mínimo. 

Se ha observado que, tras una reducción exitosa del peso, solamente el 20% de las personas logrará mantenerse una vez que “expira la garantía”. ¿Cuál es elemento que marca la diferencia para este 20% de afortunados?

Para explicar este punto, me apoyaré en un estudio que evaluó a casi 1500 personas. Las mismas fueron divididas entre los que mantienen la reducción del peso tras una “dieta” y los que lo recuperan o exceden. 

Por supuesto, el estilo de vida fue un elemento “de peso” para el mantenimiento. Por ejemplo, seguir un plan de alimentación saludable, realizar ejercicio físico de forma regular o mantener la higiene del sueño. Sin embargo, en una dirección opuesta a lo que indicaría el sentido común, la fuerza de voluntad no fue un rasgo distintivo

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Más allá del autocontrol: la conciencia y sus dimensiones.

Estos resultados brindan soporte a la idea de que podríamos sobreestimar el rol de la fuerza de voluntad para algunas tareas. Quizás sea el recurso adecuado en las primeras etapas de una “dieta”, pero no para las siguientes.

En este sentido, los investigadores prestaron especial atención al rol de la conciencia y algunas de sus dimensiones. La conciencia fue comprendida como un rasgo central de la personalidad, que se compone de seis dimensiones

·         Orden: propensión a planificar nuestras actividades cotidianas.

·         Virtud: mantener un comportamiento honesto y moralmente correcto.

·         Tradición: adherencia a las normas sociales y respeto por la autoridad.

·         Autocontrol: capacidad de posponer la gratificación.

·         Responsabilidad: actitud confiable, de cooperación y servicio hacia los otros.

·         Laboriosidad: propensión a alcanzar las metas a través del esfuerzo y el trabajo.

Pues bien, los resultados revelaron que la conciencia era el rasgo distintivo para el mantenimiento. Las puntuaciones fueron superiores en cuatro dimensiones: orden, virtud, responsabilidad y laboriosidad. 

Con respecto al autocontrol no se observaron diferencias entre los grupos evaluados. Debo señalar que fue un resultado que sorprendió a los investigadores. En este punto fue necesario hacer una distinción entre “ganar peso” y “recuperar peso”. Por tanto, la fuerza de voluntad podría ser efectiva para evitar “ganar peso”, pero no tanto para evitar “recuperar” el peso perdido. 

Por el contrario, las personas que recuperaban el peso previo a la “dieta”, tendían a obtener puntuaciones superiores en tradición. Este resultado fue explicado tomando en cuenta que muchas normas sociales facilitan la ruptura de las dietas. 

Por tanto, parece ser que orden, virtud y responsabilidad son relevantes para mantener el control del peso a lo largo del tiempo. Aunque la laboriosidad fue superior también en este grupo, su efecto tendió a ser pequeño. No obstante, “el leve aleteo de una mariposa se puede sentir al otro lado del mundo”. 

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Ganar vs Recuperar peso.

Esta distinción es la clave que nos permite entender el verdadero rol de la fuerza de voluntad en el control del peso. Poder declinar un alimento apetecible y calórico es un rasgo que nos protege de ganar peso; pero no es suficiente para evitar recuperarlo.

Quizás sea la razón de que el 40% de los adultos en todo el mundo se pongan “a dieta” cada año. Hay muchos planes para perder peso y no todos son saludables; pero hay pocos para evitar recuperarlo.

Apenas el 20% de todas las personas bajen de peso, conseguirán mantener este resultado a lo largo del tiempo. Ello quizás se debe a una combinación entre los cambios que sean capaces de realizar en su estilo de vida y determinados valores como el orden, la virtud y la responsabilidad.

Los programas para combatir el exceso de peso que afecta a casi el 50% de los adultos a nivel mundial deberían enfocarse en otras metas, más allá de la reducción del peso. En este sentido, el desarrollo de la conciencia y sus dimensiones puede ser un elemento clave.

 ¡Feliz 2021!

Boris C. Rodríguez Martín PhD

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